La falta de aplicación de políticas para proteger a los pueblos Indígenas ha contribuido a una cultura donde la violencia y la discriminación por razones de género son la norma en comunidades Indígenas rurales como en las que Nuya’ trabaja. En Sololá, más del 80 % de las familias Indígenas viven en pobreza. El 86 % de las mujeres reporta que necesita permiso de un esposo o pareja masculina para salir de casa y el 78 % requiere autorización para administrar los recursos del hogar. En este contexto, muchas mujeres expresan que no confían en su capacidad para tomar decisiones —ni para sus hogares, ni para sus hijos, ni para sí mismas.
Pero cuando las mujeres tienen acceso a espacios donde se sienten escuchadas, y cuentan con los recursos, apoyo y guía necesarios para construir confianza, autonomía y habilidades, pueden liderar a sus familias hacia un futuro más brillante.